Faltas de asistencia y puntualidad al trabajo como causa de despido disciplinario

Autor:Víctor Santa-Bárbara Rupérez
 
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A continuación se hace referencia a las faltas de inasistencia y puntualidad al trabajo, las cuales son causas de despido disciplinario, tal y como se recoge en el art. 54 del Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores (TRLET) .

Contenido
  • 1 Inasistencia al trabajo
  • 2 Impuntualidad en el trabajo
  • 3 Reiteración de las faltas de asistencia
    • 3.1 Falta de justificación de las faltas de asistencia
  • 4 Jurisprudencia destacada
  • 5 Ver también
  • 6 Recursos adicionales
    • 6.1 En doctrina
    • 6.2 Esquemas procesales
  • 7 Legislación básica
  • 8 Legislación citada
  • 9 Jurisprudencia citada
Inasistencia al trabajo

No cumplir con el deber de asistir al trabajo equivale a incumplir la fundamental obligación del trabajador, la obligación de acudir y prestar el servicio.

Impuntualidad en el trabajo

Acudir al trabajo, pero hacerlo impuntualmente, representa quebrantar el deber de diligencia. Para cumplir con las obligaciones derivadas del contrato, no basta con realizar la prestación de servicios, ésta además ha de ejecutarse diligentemente, es decir, oportunamente y a su debido tiempo.

Reiteración de las faltas de asistencia

Las faltas de asistencia y/o puntualidad han de ser repetidas, lo que, en principio, y desde un ángulo de consideración exclusivamente numérico, no significa otra cosa, sino que no basta una única y/o primera falta para justificar el despido .

La determinación de cuántas faltas de asistencia, o en su caso de puntualidad, se requieren como causa suficiente de despido, requiere el acudir, en primer lugar, a las normas sectoriales aplicables. Normalmente los convenios colectivos, en el capítulo correspondiente al régimen disciplinario, contienen una relación pormenorizada de número de inasistencias o de faltas de puntualidad que, computado dentro de un determinado período, se califican como de “muy graves” y suficientes para justificar el despido.

La gravedad, cuando no está legalmente “cuantificada”, ha de ser prudentemente valorada por el empresario , atendiendo a las circunstancias precedentes y coetáneas del hecho, a la importancia, no sólo cuantitativa, sino también cualitativa del suceso. En último término, corresponderá a la jurisdicción pronunciarse sobre la adecuación y proporcionalidad entre la sanción impuesta y la gravedad de la falta cometida.

Falta de justificación de las faltas de asistencia

Las faltas de asistencia o puntualidad, además de repetidas, han de ser injustificadas. Por justificación hay que entender la concurrencia de hechos o circunstancias, ajenos o independientes a la voluntad del trabajador, que, de todo punto, le impidan -al margen de su voluntad- asistir al trabajo o hacerlo puntualmente.

No debe confundirse la “justificación” de la falta de puntualidad o ausencia con el “conocimiento” que de aquéllas pudiera tener o hacerse partícipe la empresa. El simple hecho de que el empresario tenga conocimiento de las causas por las que un trabajador no asiste al trabajo o acude con retraso, no es considerado, per se, como “justificación” en el sentido legal de su conducta.

Las causas legales, personales o sociales, o de cualquier otra índole que imposibilitan para acudir al trabajo, han de ponerse en conocimiento de la empresa en el momento de producirse, con la finalidad de que pueda ésta adoptar las medidas necesarias, no solamente para la comprobación de la veracidad de la causa, sino también para que no quede interrumpida la labor encomendada al trabajador .

Con todo, hay faltas de asistencia y retrasos cuya justificación puede y debe llevarse a cabo bien simultáneamente...

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