Ofensas verbales o físicas al empresario u otras personas como causa de despido disciplinario

 
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Según el Estatuto de los Trabajadores constituye causa de despido la conducta que, protagonizada por el/la trabajador/a supone

"Las ofensas verbales o físicas al empresario o a las personas que trabajan en la empresa o a los familiares que convivan con ellos

Esta es la definición textual de tal causa de despido según el tenor literal del art. 54.2 del Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores (TRLET) que, en este punto, ha dado nueva redacción a lo que, con igual finalidad y propósito establecieran primero la Ley de Contrato de Trabajo, y después la Ley de Relaciones Laborales, enunciaban como

“los malos tratamientos de palabra u obra o falta grave de respeto y consideración al empresario, a las personas que vivan con él, a sus representantes o a los jefes o compañeros de trabajo."

La legislación vigente no hace más que dar mayor claridad y precisión a la causa, manteniéndose inalteradas las conductas sancionadas por uno y otros textos, por lo que la Jurisprudencia vertida en torno a las anteriores definiciones mantiene plenamente su vigencia.

Contenido
  • 1 Criterios generales en la apreciación jurisprudencial de despido por ofensas verbales o físicas
    • 1.1 Sujetos de las ofensas
    • 1.2 Intencionalidad de las ofensas
    • 1.3 Valoración de las circunstancias concurrentes del trabajdor
  • 2 Criterios jurisprudenciales sobre supuestos concretos de despido por ofensas verbales o físicas
  • 3 Jurisprudencia destacada
  • 4 Ver también
  • 5 Recursos adicionales
    • 5.1 En formularios
    • 5.2 En doctrina
    • 5.3 Esquemas procesales
  • 6 Legislación básica
  • 7 Jurisprudencia citada
Criterios generales en la apreciación jurisprudencial de despido por ofensas verbales o físicas
  • La ofensa física equivale a agresión, de la que no es necesario que se siga una lesión corporal, ni que revista especial gravedad, para justificar el despido .
  • La ofensa verbal es la expresión insultante, de palabra o por escrito, que supone desprecio, falta de consideración y respeto. Para que constituya causa de despido ha de revestir indudable gravedad, en la valoración de la cual habrán de tenerse en cuenta (con arreglo a los principios de gradualidad y proporcionalidad) las circunstancias concurrentes tanto en la persona del trabajador como en el contexto en que se hayan producido los hechos.

Lo que la norma sanciona y penaliza es la falta grave de respeto y consideración, que se da cuando de forma notoria y evidente se falta a las más elementales normas de convivencia, buena fe o disciplina, con acciones, y/o expresiones, verbales o escritas, desconsideradas y ofensivas para la personas mencionadas en el precepto legal que deben serlo (ofensivas o injuriosas) desde una perspectiva social y convivencial, sin que sea necesario que también deban estar tipificadas como conductas reprobables o punibles desde la óptica de la legislación penal.

Sujetos de las ofensas

El sujeto activo de la conducta sancionable: el trabajador/a , que responde de sus propios actos e incluso y en determinadas circunstancias de los de las personas próximas a él o que con él convivan, pudiendo también llegar a resultar responsable de este tipo de falta aun cuando sea una tercera persona (vinculada a él/élla) la que directamente la cometa, ante su propia pasividad o con su abierta aprobación y siempre que la propia actitud del trabajador sea o pueda ser reputada como la instigadora o provocadora de dicha situación.

El sujeto pasivo de las ofensas, a efectos de motivar el despido, ha de interpretarse en sentido amplio siempre que tenga que ver con el trabajo y en relación al empresario o a las personas que trabajan en la empresa o a los familiares que convivan con ellos.

Intencionalidad de las ofensas

En esta conducta del...

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