Extinción del contrato de trabajo por mutuo acuerdo de las partes

Autor:Víctor Santa-Bárbara Rupérez
 
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Del mismo modo que empresario y trabajador pueden convenir en celebrar un contrato de trabajo y dar inicio a una relación laboral, pueden, de igual manera, decidir poner fin a la relación laboral que han venido manteniendo y dar lugar a la extinción del contrato de trabajo.

De esta forma, el mutuo acuerdo voluntario, también llamado «mutuo disenso» o «acuerdo revocatorio», aparece como un nuevo contrato, entre las mismas partes, y de contenido igual y contrario al del contrato original. Si previamente convinieron en establecer una relación y desarrollar unas prestaciones, con el acuerdo extintivo deciden concluir esa relación en un momento determinado, a partir del cual dejarán de ejecutar las prestaciones derivadas del contrato.

Tiene por tanto naturaleza contractual y revocatoria, lo que determina que, en orden a su existencia, y a su validez, haya de reunir los mismos requisitos y cumplir las mismas formalidades que el contrato de origen.

Contenido
  • 1 Requisitos del mutuo acuerdo para la extinción del contrato de trabajo
  • 2 Modalidades del mutuo acuerdo para la extinción del contrato de trabajo
  • 3 Límites del acuerdo voluntario para la extinción del contrato de trabajo
  • 4 Condiciones económicas de la extinción del contrato de trabajo de mutuo acuerdo
  • 5 Jurisprudencia destacada
  • 6 Ver también
  • 7 Recursos adicionales
    • 7.1 En formularios
    • 7.2 En doctrina
  • 8 Legislación básica
  • 9 Jurisprudencia citada
Requisitos del mutuo acuerdo para la extinción del contrato de trabajo

1) En primer lugar, identidad de los sujetos. Como norma general puede decirse que han de ser las mismas personas que celebraron un contrato las que pueden poner fin al mismo.

Puntualizaciones.

  • Las partes, tanto el empresario como el trabajador , pueden actuar tanto por sí mismos como o a través de representantes legales (con poder suficiente para ello).

El poder de representación que se exige en estos casos es un poder específico y personal. No basta, desde luego, en el caso del trabajador, la representación genérica conferida en favor del comité de empresa o delegados de personal, pues ésta afecta al colectivo o grupo de trabajadores que les eligieron, pero no alcanza a poder disponer de los derechos personalísimos de los sujetos individuales.

  • Menores de edad y discapacitados. Cabe preguntarse si en el caso de los menores de edad, minusválidos con capacidad limitada o en general en todos aquellos casos en que es necesario autorización o asistencia del representante legal del menor o incapacitado, se precisa también de esta autorización para extinguir el contrato por mutuo acuerdo.

En principio, la autorización, una vez concedida, se entiende otorgada para realizar un trabajo, para ejercitar los derechos y cumplir los deberes que se deriven del contrato y para su cesación.

No obstante, razones mínimas de prudencia aconsejarían en estos casos la asistencia del representante legal del menor o del trabajador con capacidad limitada al acto de resolución por mutuo acuerdo, en previsión de posibles impugnaciones posteriores, basadas en defectos o vicios del consentimiento.

Por imperativo legal, el nuevo empresario, adquiriente o cesionario de la empresa o del centro de trabajo pasa a ocupar la misma posición jurídica que su antecesor con respecto a los contratos de trabajo que éste tuviera concertados. Adquiere sus mismos derechos y asume sus mismas obligaciones, por consiguiente, será el nuevo empresario quien esté legitimado para extinguir por mutuo acuerdo el o los contratos de trabajo, a partir del momento mismo en que la cesión, venta o traspaso sea efectiva.

2) En segundo lugar, el mutuo acuerdo exige una declaración de voluntad de las partes, coincidente en su común propósito de poner fin a la relación.

Al igual que en la contratación que da inicio a la relación laboral, la voluntad de los sujetos debe estar correctamente formada y debe coincidir lo querido por las partes, con lo por ellas manifestado. En otras palabras, no debe mediar error, violencia, intimidación o dolo para obtener el consentimiento de ninguna de las partes, porque la concurrencia de cualquiera de estas circunstancias invalida el negocio.

A título de ejemplo, no tiene virtualidad para extinguir el contrato por mutuo acuerdo el recibo de finiquito que el trabajador firmó en blanco en el momento de contratar; o el que firmó el trabajador creyendo que era su recibo mensual de salarios. En uno y otro caso estamos en...

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